
Yo soy la Caro pues. La Hormiga, Pulga o como quieran llamarme. Para los que me conocen bien, saben que el espíritu periodístico que alguuuuna vez invadió mi ser de manera pasajera, aflora a la hora de escribir ciertas cosas. La mayoría de las veces cosas que me provocan un placer pocas veces igualable, las demás, para redactar los informes de administración o los papers de ética, puagh!.
Soy una persona bastante simple, y en general, de rasgos bien definidos. Mis gustos se mantienen. Mi carrera me llena “jevy metal” (lo que no quiere decir que la educación en este país sea de calidad...para nada...), la música ... me refiero a la buena música, (se que esa afirmación es demasiado subjetiva, pero tu sabes que en el fondo estás completamente de acuerdo conmigo... que conste que no estoy condicionando tu respuesta...pero dime que no suena bonito el acorde de una guitarra bien afinada), la fotografía, el buen cine (otra vez con las subjetividades) y los afectos, lo más importante, como el amor infinito que siento por el hombre más importante de mi vida... Santiago Emilio...mi hijo.
He tenido la suerte de conocer a personas muy buenas en este mundo. Tengo hartos conocidos, pero amigos no tantos, y son de esos que la mayoría de las veces veo súper pocas veces al año, pero cuando nos juntamos, parece que fue ayer que salimos a tomarnos algo por ahí y nos amanecimos conversando.
Ojalá que lo que queda de este año sea de puras buenas vibras, que los proyectos que me he planteado, resulten de la mejor manera posible, para poder emigrar luego a mi Santiago querido, a laburar, a ganar mi independencia y empezar a ejercer mi profesión que me tiene tan entusiasmada y que me costó tanto llegar a estudiar.
De mi depende y ojalá que las pilas no wateen a medio caminoooo...
Gracias a los que me acompañan a diario haciéndome más llevadera la “cuesta arriba” del duoc (Y no me refiero a la cuesta que me hace sacar el inhalador por ahí por la garita de los guardias, no!, esa no es la más pelúa... es una metáfora... me refiero al cariño incondicional de mis compipas), y obviamente al apoyo infinito de mis viejos a la distancia, y al amor que me demuestra mi hermano acá en Conce... Aunque de repente le den los monos, hay que entenderlo, más que mal es hombre el weón... Y las sonrisas de Santiago que me iluminan el día en una fracción de segundo.
Y como diría mi gran amiga Marioly...
- “!Caro!... La mesa no es la charcha... ¡Una! Es la charcha...” (Refiriéndose a la mesa de taca-taca y a la justificación que yo había dado para el manso golazo que nos acababan de meter...jajajaja)
Se vienen más anécdotas...
Cariños,
Caro/hormiga.